Octubre 29, 2026 · Escrito por Esteban Cervi

Ponerle límites a la inteligencia artificial

TL;DR La IA no se cansa y sus tokens son baratos. Nosotros sí nos cansamos. Por qué conviene limitar el tiempo y la energía que le damos, y cómo hacerlo.

La inteligencia artificial no se cansa, y ese es el punto de partida de todo lo que pienso sobre cómo usarla. Los tokens son baratos, la energía es barata y casi todo el capital tecnológico del mundo está puesto ahí, de modo que si intento seguirle el ritmo me pasa por arriba, porque una carrera contra algo que no descansa no se gana a base de ganas.

Por eso creo que hay que ponerle un límite, tanto al tiempo que paso con ella como, sobre todo, a la energía que le dedico.

Ella no se cansa, yo sí

Una persona trabaja durante un rato y después baja su rendimiento, porque necesita comer, dormir y desconectarse, mientras que una IA responde igual a la una de la tarde que a las tres de la mañana y siempre tiene lista otra versión, otra idea u otra opción para comparar.

Ahí está la trampa: como ella puede seguir, uno siente que también debería seguir, y entonces pide una variante más, prueba una cosa más, y cuando se da cuenta pasaron cuatro horas y la cabeza está agotada aunque el esfuerzo físico haya sido casi nulo.

El cansancio mental avisa con bastante menos claridad que el físico, y para cuando uno lo nota ya tomó varias malas decisiones sin darse cuenta.

Primero, lápiz y papel

Lo primero que hago para aprender a usarla es escribir en papel, con lápiz y sin pantalla, qué quiero lograr. Parece poca cosa, pero si no puedo explicar en unas pocas líneas lo que busco, todavía no estoy listo para pedirle nada a una máquina, y como ella siempre contesta me va a devolver algo igual, algo plausible que se parece a lo que quería sin ser exactamente eso.

Escribir primero me obliga a definir tres cosas:

  • Qué quiero lograr, dicho con mis propias palabras y de una forma que pueda volver a leer al día siguiente y entender.
  • Qué significa que el trabajo esté terminado, para saber con claridad cuándo puedo parar.
  • Cuánto tiempo y cuánta energía estoy dispuesto a darle, y definirlo antes de empezar y no a mitad de camino, cuando ya estoy metido.

Con eso tengo un borde, y sin borde el proyecto se expande solo hasta ocupar todo el espacio que le dejo.

Cada proyecto es una deuda

Todo lo que empiezo me cuesta energía, y ese costo se extiende hacia adelante, porque cada proyecto nuevo es una deuda de trabajo cognitivo: algo que tengo que entender, revisar, mantener y cargar en la cabeza, y que representa tiempo de vida que dejo de usar en otras cosas.

Antes de empezar me pregunto qué voy a dejar de hacer por esto, ya sea tiempo con mi familia, un libro, dormir o algún otro proyecto que importaba más y que quedó esperando. La pregunta pesa más ahora precisamente porque todo parece fácil, y cuando empezar no cuesta nada resulta muy sencillo empezar demasiadas cosas al mismo tiempo.

El código es la parte fácil

Es verdad que la IA escribe código rápido y que muchas veces funciona, pero un proyecto incluye bastante más que código. Por ejemplo, una app chica para organizar algo: la IA la arma en una hora, y después viene todo lo demás, que ocupa la mayor parte del trabajo:

  • Decidir qué se construye y qué se deja afuera, una tarea que ninguna herramienta resuelve por uno.
  • Probarla con personas reales, que usan las cosas de maneras que uno no había imaginado.
  • Corregir, volver a corregir y volver a probar hasta que se comporte como debería.
  • Mantenerla, darle soporte y explicarla a quien llegue después y no tenga idea de cómo funciona.
  • Todo ese trabajo de ida y vuelta que nadie cuenta cuando muestra el resultado final.

Revisar lo que hizo otro, aunque ese otro sea una máquina, también cansa, y revisar mal sale caro más adelante, cuando el error ya está metido en algo que otras personas usan. Que la primera versión salga en una tarde no significa que el proyecto cueste una tarde, ya que esa versión marca apenas el comienzo y el resto lo pago yo con mi atención, que se mide en horas de mi día y no en tokens.

La recomendación

La recomendación es simple y la sigo en este orden:

  1. Antes de abrir la IA, escribo en papel qué quiero y en qué momento voy a dar el trabajo por terminado.
  2. Le pongo un tiempo fijo a la sesión, y cuando ese tiempo se acaba, cierro, aunque la conversación todavía tenga cosas por ofrecer.
  3. Me pregunto qué deuda me estoy creando y si vale lo que voy a dejar de hacer para sostenerla.
  4. Paro apenas noto cansancio, aunque ella siga lista para continuar, porque mis mejores decisiones las tomo descansado.

Sigo usándola todos los días, con un límite que pongo yo, porque ella nunca lo va a poner.